Instituto Meridiano

Informe · Noviembre 2026

Cinco propuestas de país para el 29N

La política climática ya no exige sacrificios: es una promesa de futuro. Cinco medidas para que la transición verde y la revolución industrial sean la columna vertebral de un proyecto de país.

Portada del informe Cinco propuestas de país para el 29N

Autoría

Instituto Meridiano

Publicado

Noviembre de 2026

Contacto

Xan López, análisis económico
xan.lopez@institutomeridiano.org

Marta Montojo, relaciones públicas y comunicación
marta.montojo@institutomeridiano.org

José Luis Rodríguez, organización
joseluis.rodriguez@institutomeridiano.org

Con la revolución renovable, a España le ha tocado la lotería geográfica.

Durante años la política climática ha parecido cargada de sacrificios y renuncias difíciles de pedir a la mayoría. La situación ha cambiado de manera drástica: estamos asistiendo a una transformación tecnológica global de la forma de producir y consumir energía, y para la mayoría de las personas trabajadoras del planeta la electrificación es hoy la vía más rápida al desarrollo y la prosperidad.

España parte de una posición con la que ningún país de su entorno se puede comparar. Tiene sol y viento en abundancia y una de las electricidades más baratas de Europa. Pero también es especialmente vulnerable a la crisis climática —sequías, incendios, olas de calor— y depende de combustibles importados de países a menudo gobernados por autócratas.

Ante las elecciones del 29 de noviembre, este documento propone cinco medidas para que esa ventaja llegue a la gente: un fondo soberano con la riqueza del sol y el viento, que paguen quienes más tienen, confort y movilidad sin fósiles para la clase trabajadora, energía barata para rellenar la España vaciada y un país cuidado frente al fuego y la sequía.

70%

de la energía que consume España llega de importaciones fósiles: solo somos soberanos al 30%.

×3,6

creció el beneficio de Repsol en el primer semestre de 2026, tras tumbarse el impuesto del 1,2% a las grandes energéticas.

320 años

tardaríamos, al ritmo actual, en rehabilitar las viviendas que más energía pierden.

392.000 ha

ardieron en 2025, el peor año de incendios en España desde que hay registros europeos.

Resumen ejecutivo

3 ideas

1

La política climática ya no exige sacrificios, sino que es una promesa de futuro. No solo es necesaria para contener la crisis ecológica: es también el punto de partida de un futuro de prosperidad, soberanía, abundancia y seguridad para la gente trabajadora.

2

Si el 70% de nuestra energía depende de las importaciones de combustibles fósiles de países gobernados por autócratas, somos un país un 30% soberano. Con la descarbonización podemos serlo al 100%.

3

Los peligros climáticos son enormes para España, pero nuestro país tiene unos recursos de sol y viento inalcanzables para los países de nuestro entorno. La revolución renovable y la política industrial verde pueden hacer que España lidere la transformación productiva que necesita Europa.

Nuestras propuestas

5 medidas

01

Un Fondo Soberano Renovable con los embalses, la participación pública en las grandes plantas y los beneficios caídos del cielo.

02

Un 33% sobre los beneficios extraordinarios de las grandes energéticas y un 2% anual a los patrimonios de más de 100 millones.

03

Plan Renove 0×100×100 para el coche eléctrico y Plan Clima-Hogar para rehabilitar las comunidades de vecinos.

04

Electrificar el campo y levantar comarcas industriales allí donde se produce la energía renovable.

05

Cuerpos Civiles Climáticos y un pago a los agricultores por cuidar el monte, el suelo y el agua.

Paneles solares en blanco y negro sobre un cielo nublado

Contexto global

¿Qué está pasando en el mundo?

Durante años la política climática ha parecido cargada de problemas sombríos de los que hacernos responsables mediante sacrificios y cambios de vida profundos. La situación, sin embargo, ha cambiado de manera drástica. La política climática ya no encierra una exigencia de sacrificios, sino una promesa de futuro.

La capacidad para fabricar tecnología limpia ha crecido de un modo imprevisto hasta hace poco tiempo. Estas innovaciones no solo están evitando el consumo de millones de barriles de petróleo cada día: gracias al abaratamiento de sus precios, enormes capas de población están pudiendo acceder a ellas. A la voluble, desigual y obsoleta economía fósil le ha salido una competidora superior en todos los sentidos: menos contaminante, más democrática, más eficiente, más segura y más barata.

Que en España más del 70% de la energía que se consume siga proviniendo de importaciones fósiles nos convierte en un país sometido a los caprichos de los dirigentes a menudo autoritarios de las grandes potencias fósiles. La luz del sol y la fuerza del viento, en cambio, no pasan por estrechos que se puedan cerrar ni tardan semanas en llegar a puerto. Por eso esta tecnología no solo nos ofrece una energía más barata: son máquinas de libertad.

Lo que está en juego es si, como tantas veces ha sucedido en nuestro país, nos quedamos a la cola de las grandes transformaciones económicas, o si nos incorporamos a una revolución industrial que ya está en marcha para desplegarla de forma democrática, redistributiva y con abundancia compartida. El dilema para España es claro: abundancia o desierto.

Contexto español

España: abundancia o desierto

Los riesgos de la crisis climática son especialmente graves para un país como el nuestro: sequías, lluvias torrenciales, incendios incontrolables, olas de calor interminables y desertización acelerada. Por eso es tan importante no pisar el freno de la transición y adaptarnos con toda la fuerza de lo público. Pero, al mismo tiempo, con la revolución renovable a España le ha tocado la lotería geográfica.

Si la potencia económica europea de los dos últimos siglos nació de las cuencas de carbón de los países centrales del continente, la descarbonización va a empujar a Europa a apoyarse sobre sus corredores de viento y sol. La mayor parte de las industrias buscan dos cosas: energía barata y estabilidad legislativa. Con recursos renovables abundantes y un despliegue de infraestructura suficiente, España puede ofrecer lo primero; con un gobierno capaz de conducir la revolución industrial verde, debería poder ofrecer lo segundo.

No hay posibilidad de prosperidad ni de políticas progresistas con mirada estratégica que no pasen por hacer de la transición verde y de la revolución industrial la columna vertebral de un proyecto de país: elevar el nivel de vida, modernizar el empleo, ampliar el Estado del bienestar, reconstruir territorios vaciados y acelerar la adaptación a un clima nuevo.

Medida 1

La Noruega del sol

En los años setenta, Noruega y Reino Unido encontraron petróleo en el mismo mar. Noruega decidió guardar los beneficios en un fondo soberano que hoy vale 1,85 billones de euros, unos 320.000 euros por cada noruego, y que sostiene uno de los Estados de Bienestar más avanzados del mundo. Reino Unido se lo gastó, y hoy vive entre la austeridad y los recortes.

España tiene hoy su propio petróleo, pero renovable: el sol y el viento. Proponemos crear un Fondo Soberano Renovable que sea de todos, alimentado por tres fuentes:

  • Los embalses, de vuelta a lo público. Las concesiones hidroeléctricas de hace setenta y cinco años están caducando, y esas centrales, ya amortizadas, son legalmente del Estado. Las gestionaría una empresa pública y sus beneficios irían al Fondo.
  • Participación pública en las grandes plantas. Las nuevas instalaciones renovables sobre suelo público o con apoyo del Estado tendrían participación pública.
  • Los beneficios caídos del cielo de la electricidad. Cuando el gas marca el precio de la luz, las centrales hidráulicas y nucleares cobran como si quemaran gas. Ese sobrebeneficio iría al Fondo.

Como en Noruega, el capital del Fondo no se toca: solo se gastarían sus rendimientos para financiar el Estado de Bienestar del siglo XXI —vivienda pública, pensiones, un sistema de cuidados universal—, y una parte iría siempre a los pueblos donde están las centrales y las plantas.

Mapa del potencial solar de los países europeos: España queda tercera de Europa, tras Chipre y Malta

Medida 2

Que paguen los ricos

En estos años la mayoría ha pagado los combustibles fósiles a precios de guerra, mientras las empresas fósiles multiplicaban sus beneficios. Cuando el Congreso ha intentado regularlo, esas mismas empresas han amenazado con estrangular las inversiones en el país. La desigualdad fuera de control es el mayor enemigo de la transición energética. Proponemos dos medidas complementarias:

Impuesto a los beneficios fósiles extraordinarios. Un 33% de los beneficios de las grandes empresas fósiles (petroleras, gasistas y eléctricas) en los años con beneficios notablemente superiores a la media histórica.

Contribución climática de las grandes fortunas. Un impuesto anual del 2% a los patrimonios de más de 100 millones de euros —la llamada tasa Zucman—, sin bonificaciones. Todo lo recaudado iría a cambiar calderas, coches de combustión y a acelerar la transición de quienes tienen menos recursos.

Gráfico de barras: el beneficio neto de Repsol en el primer semestre pasó de 603 millones de euros en 2025 a 2.201 en 2026, 3,6 veces más

Medida 3

Confort sin gas, movilidad sin gasolina

La calefacción doméstica y la movilidad por carretera son los sectores que más emiten en nuestro país, y sus precios están sujetos a los caprichos bélicos de un puñado de autócratas y oligarcas. Con una reforma fiscal a costa de los beneficios fósiles, el Estado puede desplegar dos grandes planes sin pedir sacrificios a la mayoría.

Plan Renove 0×100×100. El Estado pagaría al concesionario el equivalente al IVA de los coches 100% eléctricos hasta que el 100% de los vehículos vendidos sean eléctricos: IVA cero en la práctica, sin papeleos ni esperas. Para las familias con menos ingresos, un leasing social de coches eléctricos a 100 euros al mes, y ayudas para cambiar el coche viejo por un eléctrico de segunda mano.

Plan Clima-Hogar. El Estado adelantaría el 100% del coste de rehabilitar las comunidades de vecinos que más lo necesiten: bomba de calor en lugar de caldera de gas, aire acondicionado, aislamiento y placas solares. Una oficina pública se encargaría de todo, y se devolvería con una parte del ahorro en la factura: nunca pagarás más de lo que pagas hoy. Las familias con menos recursos no devolverían nada, y quien vive de alquiler tendría garantizado que la obra no se usará para subirle la renta.

Línea temporal: al ritmo actual, rehabilitar las viviendas que más energía pierden llevaría 320 años, hasta 2346

Medida 4

La España rellenada

España produce una de las electricidades más baratas de Europa gracias al sol y al viento. Pero esa ventaja no llega ni al campo ni a la industria, y los pueblos se siguen vaciando. Queremos que la energía barata sirva para rellenar España.

En el campo. Al campo no lo ahoga la Agenda 2030: lo ahogan el precio del gasóleo y de los fertilizantes. El Estado debe acelerar la electrificación rural con placas solares para el riego, las naves y las cooperativas, para que el agricultor produzca su propia energía y pueda electrificar también sus tractores, e impulsar una agricultura regenerativa que necesite menos fertilizantes.

Y en la industria. Garantías de energía renovable a precio estable y barato, durante años, para las industrias que se instalen en la España vaciada y creen empleo local. No se trata de traer una fábrica aislada, sino de levantar comarcas industriales enteras: fertilizantes verdes con hidrógeno renovable, componentes para renovables y baterías, transformación agroalimentaria.

Mapa de España por provincias que cruza la pérdida de población entre 2000 y 2025 con el potencial solar y eólico

Medida 5

Cuidar el país

En 2025 España vivió el peor año de incendios desde que hay registros europeos, y en 2026 ha sufrido el mayor incendio de su historia. Y cada octubre, cuando acaba la campaña, despedimos a miles de bomberos forestales, como si el monte dejara de existir en invierno. Un ecosistema sano no es un lujo: es una infraestructura crítica que salva vidas, como un hospital o una carretera.

Cuerpos Civiles Climáticos. Un cuerpo público y estable, con empleo todo el año, dedicado a cuidar el territorio: prevención de incendios en invierno y extinción en verano, restauración de ríos y acuíferos, adaptación a sequías e inundaciones y apoyo técnico a quienes quieran pasarse a la agricultura regenerativa.

Pago por cuidar el campo. Quien cuida la naturaleza merece cobrar por ello. A través de la PAC, es posible pagar a los agricultores por prácticas que nos protegen a todos: el cuidado y la limpieza del monte, los paisajes mosaico que frenan el fuego, la regeneración de suelos que retienen el agua.

Gráfico de barras de hectáreas quemadas cada año en España de 2006 a 2026: los peores años son 2022, 2025 y 2026
Monte cubierto de bosque bajo la niebla

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