Del shock fósil a la soberanía energética Junio de 2026

Informe preparado junto a Fundación Renovables sobre los ahorros energéticos y económicos que se podrían producir en España si electrificásemos nuestro sistema siguiendo los niveles máximos de algunos países europeos.

El mundo está viviendo su segundo gran shock energético en apenas cuatro años. La guerra de Irán ha llevado al cierre casi total del estrecho de Ormuz. El bloqueo de esta vía de comunicación es ya una gran crisis mundial, con subidas de precios generalizadas y medidas de racionamiento en muchos países del mundo, especialmente en Asia. Si la crisis continúa sin resolverse estaremos ante un shock sin precedentes, empequeñeciendo a las célebres crisis del petróleo de la década de 1970.

Europa, y por lo tanto también España, vuelve a enfrentarse a dilemas no resueltos. Aunque es una región enormemente dependiente de la importación de combustibles fósiles, tiene suficiente músculo financiero como para sobrepujar a casi todo el mundo en los mercados internacionales. Las peores consecuencias —racionamiento, privación de amplias capas de la población—, parecen reservadas a otros. Aun así, un shock energético que acabe siendo lo suficientemente grande supondrá una crisis inflacionaria difícil de manejar.

Vuelve a estar a la orden del día una nueva agenda de implantación acelerada de energías renovables y descarbonización de los usos energéticos. En este informe, preparado junto a Fundación Renovables, mostraremos cómo un avance profundo en la electrificación, simplemente al mismo nivel que los países punteros en Europa, podría suponer un gran ahorro monetario, una mayor estabilidad de suministro y una fuerte reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

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